Maquiavelo

Nicolás Maquiavelo nació en Italia en la ciudad de Florencia un 3 de mayo de 1469, se le reconoce como diplomático, funcionario público, filosofo político y escritor, el cual fue tan celebre que se le considero como el padre de la ciencia política. Así, entre 1494 y 1512 estuvo a cargo de una oficina pública e hizo varios viajes diplomáticos entre diferentes ciudades, finalmente murió en el exilio de su tierra en Florencia en 1527.

Teoría

El discurso de Maquiavelo es de un corte mas político que filosófico, sin embargo es importante reconocerle por supuestos tan duros como “el fin justifica los medios”, pues son base de su pensamiento que desarrollara a lo largo de su vida.

A través de su pensamiento se abrieron pasos diferentes cambios sociales, de donde se querían forman estados y que daría lugar a la modernidad, y entre estas situaciones políticas daba frases dentro de sus libros como la siguiente "si una persona desea fundar un estado y crear sus leyes, debe comenzar por asumir que todos los hombres son perversos y que están preparados para mostrar su naturaleza, siempre y cuando encuentren la ocasión para ello."
Lo que podemos rescatar de lo anterior es la concepción de un ser malvado de nacimiento en el hombre, pensamiento que no dista mucho del pensamiento cristiano como el de Agustín de Hipona o el mismo pensamiento cristiano contemporáneo.

Maquiavelo se declara partidario de la república, partiendo del supuesto de que toda comunidad tiene dos espíritus contrapuestos: el del pueblo y el de los grandes(que quieren gobernar al pueblo), que están en constante conflicto. 

Entre esas dos fuerzas sociales es de donde se puede formar la república, dando la fuerza suficiente a ambas esferas sociales, pensamiento que también comparte Marx mas adelante en su visión económica socialista del mundo.

Maquiavelo también dice que todo gobernante debe tener virtud y fortuna para subir al poder: virtud al tomar buenas decisiones y fortuna al tratar de conquistar un territorio y encontrarse con una situación (que no fue provocada por él mismo) que lo ayuda o beneficie conquistar.
 Aquel príncipe que obtenga el poder mediante el crimen y el maltrato, siendo éste vil y déspota, debe entender que una vez subido al poder tiene que cambiar esa actitud hacia el pueblo. Dándole libertad al pueblo, para ganarse el favor del mismo, ya que al fin y al cabo estos serán los que decidan su futuro.




Relación entre fe y razón y los principales puntos de diferencia

Para Maquiavelo en todos sus escritos refleja un pensamiento narcisista, positivista y realista en cuanto a las formas de gobierno, un pensamiento muy interesante y grande de desglosar, que en algunas cuestiones encuentra soporte en el pensamiento cristiano sin citarlo deliberadamente, y en otras dista de él

La maldad del hombre

Para Maquiavelo el hombre es un ser malvado, el cual si se le da la oportunidad de mostrarse en su naturaleza no tardara en hacerlo, es por eso que este ser humano malvado por naturaleza necesita de leyes que lo gobiernen, que lo coarten en sus acciones para poder tener una paz reinante.

Pensamiento que si nos ponemos a reflexionar también comparte el pensamiento cristiano, un pensamiento de un hombre naciente pecador como lo expondrá Hipona en sus escritos, o el mismo Pablo en las cartas del Nuevo Testamento.

El fin justifica los medios


La forma de poder llegar al gobierno tendría que valerse de todos los recursos que estén al alcance del gobernante, ya sea por medio de la fuerza y sangre, o por medio de la salvación de un gobierno opresor, no importa las formas el fin hace que todo lo que se haga por mas vil que parezca es necesario y justificable.

Este pensamiento sin embargo no encuentra cabida en el pensamiento cristiano, puesto que estos segundos creen en los principios de bondad, amor y misericordia sobre todos los pensamientos viles de injusticia o muerte, no obstante cabe resaltar que Nicolás decía que el gobernante reinante una vez instaurado en el poder tendría que gobernar de una forma justa y pacifica si quería que el pueblo le sirviera.

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